La historia de las gafas de sol

La historia de las gafas de sol es un tanto confusa y no parece claro cuál es el origen exacto de esta invención y a partir de que momento comenzaron a ser utilizadas por la sociedad.

Ya en la época del Imperio Romano se utilizaban piedras preciosas como protección ante los rayos solares cuando los ciudadanos acudían a ver los espectáculos organizados por los emperadores. El material más utilizado era el cuarzo.

El primer testimonio escrito del uso de las lentes viene el siglo XIII, de la mano del científico y filósofo Roger Bacon, que escribió por primera vez sobre el uso de lentes. Poco después, en 1284, el italiano Salvino D`Armate construyó el primer par de gafas de la historia.

Los italianos llevaron su invento a China. Durante la Edad Media, los jueces comenzaron a utilizar gafas oscuras, similares a las gafas de sol actuales, para ocultar sus expresiones durante los juicios.

Pero el boom de las gafas de sol no se produce hasta los comienzos del siglo XX cuando fueron popularizadas por los principales personajes de la época.

En 1929, Sam Foster empezó a comercializar su modelo Foster Grants, que fué el primer modelo oficial de gafas de sol de la historia, y tuvo gran éxito entre las altas capas de la sociedad de la época.

Poco después, en 1937, llegó una innovación que revolucionó el mercado de las gafas de sol, la polarización, que permitía tener unas gafas más eficaces en la protección del sol a un precio más económico.

Desde ese momento y a medida que el siglo XX avanzaba, las gafas de sol han ido ganando en importancia de manera exponencial llegando a ser en nuestros días una pieza fundamental para todo el mundo tanto por su estética como por el hecho de que nos protegen del sol y de los rayos ultravioletas.

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